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Los ciudadanos somos, en buena parte, responsables de nuestra salud. Muchos estudios han demostrado que un estilo de vida saludable reduce significativamente el riesgo de desarrollar un cáncer, mientras que los hábitos nocivos aumentan bastante las posibilidades de sufrir uno. Por eso, os recomendamos que: |
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| 1. Seguid una alimentación sana y variada. Tomar cinco raciones diarias de fruta y verdura. Un estudio del ICO ha demostrado que las personas que consumen más fruta y verdura viven más años. En concreto, de toda la población, el 25% que consume más fruta y verdura llega a tener unos índice de mortalidad global hasta un 30% inferior que el 25% de la población que consume menos vegetales. Esta diferencia es consecuencia de que el grupo con una dieta más rica en vegetales tiene una menor incidencia de casos de cáncer, de patologías cardiovasculares, de complicaciones respiratorias y de diabetes. |
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| 2. Practicad ejercicio físico cada día. Incorporar la actividad física en vuestra rutina diaria: andar media hora a paso rápido, subir escaleras, bajar del autobús un par de paradas antes para continuar el recorrido a pie... Practicar algún deporte: ir en bicicleta, nadar, hacer tai-chi... La práctica regular de ejercicio ha demostrado que reduce las posibilidades de desarrollar ciertos tumores, como el de colon. |
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| 3. Vacunaros. Las vacunas nos protegen ante infecciones que pueden provocar importantes problemas de salud. Algunos virus, por ejemplo, están asociados a ciertos cánceres. Mantened al día vuestro calendario de vacunas y consultad vuestro equipo de salud de referencia cuando viajeis o tengáis alguna duda. | ![]() |
| 4. Haceros las pruebas indicadas para detectar el cáncer a tiempo. Hay cánceres que diagnosticados precozmente se pueden resolver. Las pruebas indicadas son: una mamografía cada dos años para el cáncer de mama, una citología cada tres años para detectar el cáncer de cuello de útero y una prueba de sangre en heces cada dos años para el cáncer de colon y recto. | ![]() |
| 5. Consultad vuestro médico si detectáis alguna alteración en vuestro cuerpo. La prevención empieza con la observación del propio cuerpo. Si descubrís algún de estos síntomas: un chichón, una herida que no cicatriza (incluso en la boca), una peca que cambia de aspecto, pérdidas anormales de sangre, alteraciones intestinales o urinarias persistentes, tos o ronquera permanente, consultad vuestro médico. |
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| 6. Evitar el tabaco. El tabaco contiene múltiples componentes tóxicos y es la causa principal de muchas enfermedades oncológicas y cardiovasculares. No fumar y evitar los lugares con humo es eliminar uno de los riesgos más peligrosos para vuestra salud y la de quienes os rodean. | ![]() |
| 7. Limitad el consumo de alcohol. Cuanto menos alcohol, mejor. Las bebidas alcohólicas incrementan el riesgo de muchos tipos de cáncer. Si bebéis alcohol, moderad el consumo de vino, cerveza u otras bebidas alcohólicas a un máximo de dos diarias si sois hombre, o a una si sois mujer. |
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| 8. Evitad el exceso de peso. Es esencial controlar la dieta y mantener el peso recomendado. Para hacerlo, moderad la ingesta de calorías y eliminad o reducid aquellos alimentos con un alto contenido en grasas. |
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| 9. Tened cuidado con el sol. La exposición excesiva al sol en la niñez provoca cáncer de piel. Hay que tomar el sol con mucha moderación, evitando las horas de máxima intensidad solar, especialmente en los primeros años de vida. |
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| 10. Evitad las sustancias nocivas. Si manipuláis sustancias tóxicas, respetad estrictamente las normas de seguridad destinadas a evitar cualquier tipo de exposición. Usad guantes, mascaras u otros instrumentos adecuados para vuestra protección. |
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