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Algunos cánceres podrían tener un origen metabólico como la obesidad y la diabetes

  • Nature Reviews Cancer publica un trabajo que ofrece una hipótesis innovadora sobre el origen y el desarrollo de algunos tumores, como el de mama: la causa sería una alteración del metabolismo de las células
  • Fármacos contra enfermedades metabólicas como la obesidad y la diabetes podrían ser útiles para tratar algunos tipos de cánceres. El ICO ya investiga el uso de fármacos contra la diabetes para el cáncer de mama

Algunos tumores como el de mama presentan similitudes a nivel molecular con enfermedades del metabolismo bien conocidas como la obesidad y la diabetes; por lo tanto los fármacos contra éstas podrían ser útiles también para combatir el cáncer.

Ésta es la hipótesis que plantea el estudio “La sintasa de los ácidos grasos y el fenotipo lipogénico en la patogénesis del cáncer”, que publica el número de octubre de Nature Reviews Cancer. La publicación, que es la revista de revisiones de mayor impacto mundial en el campo de la oncología, también dedica la portada al trabajo. El primer autor del estudio es Javier A. Menéndez, coordinador de la Unidad de Investigación Translacional del Instituto Catalán de Oncología (ICO) en Girona, que forma parte del Instituto de Investigación Biomédica de Girona Dr. Josep Trueta (IdIBGi).

Hoy se ha presentado este trabajo en el Hospital Josep Trueta de Girona con la presencia de Josep Maria Vilà, director del ICO Girona; Wifredo Ricart, director científico del IdIBGi; Gabriel Capellà, director de investigación del ICO y Javier Menéndez, autor principal del estudio.

Experimentalmente, se ha observado que alterar el metabolismo de las grasas en algunas células normales promueve la aparición de características tumorales.

Ácidos grasos, metabolismo y cáncer

El metabolismo se refiere al proceso por el que las células transforman unas sustancias químicas en otras. En el caso de los ácidos grasos que circulan por nuestro cuerpo, éstos tienen un doble origen. Por un lado, están los que proceden de la síntesis de los alimentos que comemos (ácidos grasos exógenos) y, por el otro, están los que producen las propias células (endógenos). 

Una característica de les células tumorales es que pueden sintetizar una gran cantidad de ácidos grasos. Este fenómeno se consideraba una consecuencia del proceso tumoral y, hasta el momento, los científicos le habían dado poca importancia. Los últimos años, sin embargo, se han acumulado evidencias que demuestran que el metabolismo de los lípidos condiciona los mecanismos subyacentes al origen y la progresión de algunos tumores que tienen un componente metabólico importante como el de mama.

Es decir, la alteración del metabolismo de los ácidos grasos sería una causa del tumor y no una consecuencia: “Nuestras investigaciones en los últimos siete años han empezado a proporcionar una perspectiva radicalmente distinta acerca del cáncer: éste tendría el origen en una alteración metabólica, en concreto de la síntesis de ácidos grasos (la grasa endógena)”, explica Menéndez.

La sintasa de los ácidos grasos (SAG)

La sintasa de los ácidos grasos (SAG) es una proteína que funciona como una “fábrica” celular capaz de convertir los azúcares de la dieta en ácidos grasos, es decir, en grasa endógena. En personas sanas, la mayoría de tejidos prefieren utilizar los ácidos grasos que provienen directamente de la dieta y, por tanto, la presencia y la actividad de la proteína SAG son muy bajas.

Los últimos años se ha demostrado que existe un grupo de cánceres de mama que presenta unos niveles anormales de SAG (muy elevados y activados). En estos casos, el tumor es especialmente agresivo y las mujeres afectadas tienen un peor pronóstico, con más recaídas y mayor mortalidad.

El trabajo de Menéndez ha demostrado que las grasas endógenas contribuyen activamente al carácter maligno de las células tumorales y son capaces de regular la expresión y actividad de otras oncoproteínas. Así, “los ácidos grasos sintetizados por las células tumorales no cumplen una función de almacenamiento energético sino que tienen una capacidad de señalización, “informando” a otras proteínas clave en el proceso tumoral dándoles el visto bueno para que continúen su función malignizadora”.

El carácter oncogénico de las grasas endógenas ha sido demostrado por otros estudios. Un equipo de la Universidad de Harvard ha comprobado que tras aumentar los niveles de SAG, células normales del epitelio de próstata adquieren un carácter tumoral. Otro trabajo dirigido por Menéndez que se publicará en breve ha demostrado que al introducir y sobreexpresar el gen SAG en células premalignas del epitelio mamario humano se promueve la aparición de características tumorales en las células.

Ventaja adaptativa

El artículo presenta un nuevo modelo metabólico capaz de explicar el origen y el desarrollo del cáncer. En los estadios iniciales, las células malignas viven en unas condiciones de estrés microambiental (acidez, escasez de oxígeno y de nutrientes...). La activación de SAG (la fábrica de grasa endógena) permite la independencia energética de las células, lo que confiere una ventaja para superar estas condiciones ambientales extremas. “En este proceso evolutivo a pequeña escala, la puesta en marcha de factorías metabólicas como SAG representa una adquisición obligatoria, que selecciona un tipo de células tumorales extremadamente agresivas, ya que son capaces de crecer y expandirse independientemente de las condiciones ambientales”.

Una nueva línea terapéutica para el cáncer

Según el trabajo de Menéndez, el estudio del metabolismo de los ácidos grasos:

  1. Es útil para caracterizar los individuos con un riesgo elevado de sufrir un cáncer, lo que permitirá la aplicación de estrategias de prevención y detección precoz de algunos tipos de tumor.
  1. Abre las puertas para utilizar la proteína SAG –i otras proteínas lipogénicas– como  diana molecular para el tratamiento de algunos tumores. En este sentido, ya se está trabajando de manera experimental con fármacos que actualmente se utilizan para enfermedades metabólicas, como la obesidad o la diabetes mellitus tipo II.

“Nuestro grupo estudia con fármacos contra la diabetes aplicados a algunos subtipos agresivos de cánceres de mama. Estos fármacos simulan un déficit de energía, de forma que las células tumorales inhiben la expresión de la proteína SAG. Este freno del metabolismo de los ácidos grasos comporta la desactivación de algunos oncogenes”, añade Menéndez. Sin embargo, “aún estamos lejos de disponer de nuevos fármacos capaces de inhibir específicamente el metabolismo de los ácidos grasos en las células tumorales”, concluye el investigador.

24 de octubre de 2007