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Un nuevo marcador permite predecir el riesgo de rechazo en trasplante de riñón |
- Un trabajo dirigido por investigadores del Instituto Catalán de Oncología demuestra que si la sangre de un trasplantado de riñón tiene células del donante el riesgo de rechazo a medio plazo es mucho menor
- El 35,6% de los trasplantados de riñón que no tienen células del donante hacen rechazo a los 4 años, por sólo el 4,9% de los pacientes con estas células
- En un futuro, la detección de células del donante debe permitir clasificar los pacientes según el riesgo y personalizar los tratamientos
Un estudio dirigido por Josep Maria Pujal y David Gallardo, del Instituto Catalán de Oncología, ha identificado un marcador que permite predecir precozmente el riesgo de sufrir rechazo a medio plazo en trasplante de riñón. En concreto, han demostrado que la presencia de células del donante en la sangre del receptor disminuye significativamente la incidencia de rechazo.
En un futuro, la detección -poco después del trasplante- de células del donante en la sangre del receptor permitirá clasificar a los pacientes según el riesgo de desarrollar rechazo. Así, se podrán personalizar los tratamientos y reducir la inmunosupresión a los pacientes que tienen poco riesgo y aumentar el control y seguimiento de aquellos con más probabilidades de generar rechazo.
El estudio, que se ha publicado en la revista Transplantation, ha contado con la participación del Servicio de Nefrología del Hospital de Bellvitge y con la financiación parcial de la Fundació La Marató de TV3 y de la Fundació Crèdit Andorrà.
El microquimerismo
Existe la posibilidad de que el riñón trasplantando tenga infiltradas células de la sangre del donante (linfocitos, macrófagos, células madre hematopoyéticas). Una vez la sangre del receptor circula por el riñón, estas células se pueden “liberar” e incorporarse a la sangre periférica del individuo receptor. Este estudio determina, por primera vez, que entre 1 célula entre 10.000 y 1 célula entre 1.000.000 de la sangre del receptor puede provenir del donante.
Desde los años 50, se ha hipotetizado que este fenómeno, denominado microquimerismo, podría influir de alguna forma en el sistema inmunológico del receptor reduciendo la incidencia de rechazo del órgano implantado. El trabajo desarrollado en el ICO ha demostrado que el microquimerismo existe y que, según parece, no altera otros valores clínicos y no provoca alteraciones en el funcionamiento del órgano trasplantado o de los otros órganos.
El estudio
Los resultados muestran una gran diferencia en las tasas de rechazo entre los receptores de un riñón con microquimerismo, es decir, que presenta células del donante y los que no: El 4,9% de receptores con microquimerismo sufren rechazo a los 4 años, frente al 35,6% de pacientes que no tienen microquimerismo.
El estudio también demuestra que en el subgrupo de pacientes que han recibido una inmunosupresión que incluye ciclosporina o tacrolimus, el rechazo es del 0% en personas con microquimerismo y del 38% en las que no tienen rastro de células del donante.
Se analizaron 84 pacientes trasplantados de riñón en el Hospital de Bellvitge a los que se extrajo sangre periférica antes y 2, 6, 12 y 18 meses después del trasplante y se buscó mediante técnicas moleculares la presencia de células del donante en la sangre periférica del receptor. Paralelamente, se hizo un seguimiento durante 4 años de los receptores para examinar, entre otras, la incidencia del rechazo.
Aplicación clínica
Si estudios posteriores confirman el valor predictivo del microquimerismo, este podría servir para clasificar a los pacientes en grupos de riesgo. Así se podría personalizar los tratamientos y reducir la inmunosupresión, que comporta importantes efectos secundarios, en enfermos con poco riesgo y extremar la vigilancia de los que tienen más probabilidades de generar rechazo.
Una de las ventajas del método es que la observación del microquimerismo pocas semanas después del trasplante ya puede ser predictiva de la aparición de rechazo más tardía.
19 de diciembre de 2007 |
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